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lunes, 27 de julio de 2026

Santa Ana, madre de la Virgen y titular de una ermita en el paraje del mismo nombre

    [La fotografía muestra el interior de la ermita de Santa Ana de Fuenlabrada de los Montes y la tomó Isabel Gallego, que ha tenido la amabilidad de cederla para ilustrar esta entrada. Se ha elegido la ermita de Fuenlabrada porque es, creo yo, la que queda más cerca de la que hubo en Agudo]. 
     El topónimo Santana deriva de la ermita que la madre de la Virgen tuvo en ese lugar del término municipal. No se ha conservado demasiada información sobre el templo, aunque contamos con suficientes datos dispersos para demostrar su existencia durante al menos cuatro centurias. 
     La referencia más antigua conocida procede del libro cancelario de la cofradía de Nuestra Señora del Rosario, donde está anotado el ermitaño de santa Ana en un listado de hermanos que ordenó realizar fay Diego Villalta de Carvajal de la Orden de Santo Domingo. 
     En enero de 1640, los regidores de la villa acuerdan destinar el beneficio de las bellotas de un número indeterminado de encinas para la reparación de las ermitas de san Sebastián y san Miguel. Los árboles se localizaban en la Solana de la Vera, que delimitaba con los huertos de santa Ana por el oeste; los huertos de Santana se ubican hoy entorno a la fuente del mismo nombre y a pocas decenas de metros de donde estuvo la desaparecida ermita. El documento no menciona el edificio, pero sí unos terrenos del paraje, los huertos, a los que había dado nombre. Un siglo después (1750), en el libro de defunciones de la parroquia se anota la muerte de un vecino causada por un rayo en el camino que lleva a la ermita de santa Ana. El testimonio lo recogió Salva Jiménez y lo tiene publicado en su blog con fecha de 10/12/2010. 
     Seguramente, la reseña más amplia proceda del Censo de Aranda (1770), donde se expresa que: Igualmente hay una cofradía de Señora Santa Ana que en su día y en el domingo de Quasimodo se hace su función en la ermita que tiene extramuros desta villa en unos dos días se tiene su comida para los sujetos distinguidos que concurren a dicha función como gasto de cada uno de dichos dos días ascenderá a sesenta reales poco más o menos que se satisfacen de las rentas de dicha santa imagen. El párrafo proporciona una información interesante; la ermita parece conservarse bien en cuanto que en ella se celebran los actos religiosos durante, al menos, dos días al año; la santa cuenta con suficiente capital para mantener sus instalaciones (recordar que tenía santero encargado del lugar, que debía morar en algún edificio anejo) y, además, financiar dos comidas para los personajes de la localidad valoradas en 120 reales ( el gasto no es menor si se tiene en cuenta que, en esos años y en la villa, un maestro albañil ganaba 6 reales, un maestro herrero 5,5 reales y un maestro carpintero 4,5 reales); el santuario debía gozar del prestigio suficiente como para atraer a la población y mantener una cofradía. En otro orden de cosas, no se ha podido explicar la posible relación de santa Ana con el domingo de Cuasimodo (de los Impedidos). 
     Un auto dado en Madrid en 1807 recoge el caudal requisado a los santuarios y cofradías para ayudar con las obras de la parroquia que tuvieron lugar entre 1794 y 1801. Santa Ana no aparece entre las instituciones aportantes (S. Benito, la Virgen del Rosario, S. Juan, S. Pantaleón y S. Roque) ni tampoco en el grupo de las que habían sido amnistiadas (Jesús Nazareno, S. Antonio, Virgen del Carmen y Virgen de la Caridad) porque sus caudales apenas alcanzaban para su propio culto. La ausencia de la santa entre las cofradías y santuarios establecidos en la iglesia parroquial parece significar que el culto a la imagen continúa vigente en su propia ermita, lo que no sucederá a partir de 1879, cuando los inventarios parroquiales la sitúan ocupando una posición secundaria en el altar de la Virgen del Carmen.      En el verano de 1936 todas las imágenes de la parroquia fueron destruidas; una vez finalizada la contienda, se fueron adquiriendo nuevas figuras que representaran a las devociones locales, aunque no se incluyó a santa Ana, lo que parece confirmar que su culto ya había decaído en esa fecha. 
     Respecto a la figura de santa Ana, la iglesia la considera la madre de la Virgen, aunque su figura sólo se documenta en los evangelios apócrifos; su culto se extendió a partir de la Baja Edad Media, lo que parece coincidir con la repoblación de nuestro término municipal. La ermita se levantó en las proximidades de una fuente y también de un antiguo asentamiento romano y una vía de la misma época, que, ya en época moderna, se reutilizó como camino real. La presencia de agua, de alguna edificación arruinada y de un camino transitado pudieron, tal vez, favorecer la erección de un templo con santero que pudiera prestar ayuda a unos viajeros con una jornada demasiado larga entre Saceruela y Garbayuela; el camino corre bastante alejado de Agudo (4 km. por el camino de Toledo y el vado de las Tablillas y 5 km. por el camino de Santana y el vado del mismo nombre) y, para gente que se movía a la velocidad de un équido, debió resultar bastante fastidioso andar y desandar los itinerarios que comunicaban con la localidad. 
     Qué propició la ruina de la ermita y la desaparición del culto a santa Ana mientras que perduró la de S. Miguel son interrogantes para los que aún no hemos hallado respuesta. Me contó Feliciana Palomares que la parcela donde estuvo ubicado el edificio fue propiedad de un cura, que mantuvo el solado de baldosas mientras fue su dueño; lo que ya no puedo recordar es el nombre del sacerdote ni si se lo contaron sus mayores o lo había contemplado ella misma.

jueves, 23 de julio de 2026

Diez años celebrando San Benito Abad

            Comenzaba el verano de 2017 y José Luis J. Manzaneque, párroco de la localidad, propuso a Afammer-Agudo realizar algún acto a fin de conmemorar la festividad de San Benito, patrón de la parroquia y del pueblo, que había dejado de conmemorarse desde hacía muchas décadas (en la década de los sesenta del siglo pasado, D. Alfonso Axpe lo recuperó durante unos años, aunque la cosa no llegó a arraigar). 

Acordaron celebrar una misa y media procesión con salida y entrada del santo por la puerta de Palacio como se hacía en otros tiempos. A fin de fomentar la participación vecinal, decidieron montare un pequeño ramo (también como antiguamente), acompañado de un pequeño refrigerio para agradecer la colaboración de los asistentes. El evento fue muy sencillo, pero quedó bien y tuvo gran aceptación. 

Diez años después parece confirmarse que la fiesta se ha consolidado aun cuando carece de apoyo financiero externo. Desde el primer momento costeó los gastos ocasionados en el ramo e, incluso obtuvo un mínimo superávit; reuniendo el sobrante de varios años ha conseguido hacerse cargo de la restauración de la sillería que se usa en el presbiterio. Sin perder de vista las necesidades de la parroquia, el dinero recolectado en los últimos años se va a dedicar a las obras de la iglesia del festejado, cuyo deleznable estado es conocido por todos.

Las fotografías, que mostrarán la fiesta a los que no estuvieron, son obra de Joaquín y la dirección de cocina, que hizo posible el éxito de la fiesta, fue de la mano de Jose. Gracias a los dos (hubo más gente, lógicamente, pero no se trata de mencionar a todos los colaboradores).




sábado, 16 de enero de 2021

Nuestros refranes, 11

 


        Este año no celebraremos San Antón y, por ello, se ha decidido incorporar una imagen que nos lo recuerde. Entre la fotografía del muchacho con el cencerro y la vista de Agudo median más de siete décadas, o lo que es lo mismo, más de setenta eneros, en los que los cencerros han sonado con más o menos ánimo y convicción (cada vez menos, hay que reconocerlo) en la calles de Agudo. Sirva el testimonio de este chiquillo para no olvidar nuestras tradiciones…


martes, 8 de diciembre de 2020

8 de diciembre, La Inmaculada

 


        A La Inmaculada se le dedican nueve coplas en el cancionero de los auroros. Se ha elegido una de ellas con el fin de recordar la festividad  y, especialmente, para que puedan contemplar la decoración de la parroquia en este tiempo de Adviento,  todos aquellos que no han podido venir al pueblo debido a las restricciones impuestas por la pandemia.

       Inexcusable agradecer su esfuerzo a los que han colaborado de un modo u otro en la ornamentación de la iglesia; sin su participación, no habría sido posible.


domingo, 1 de noviembre de 2020

Costumbres en torno a los Santos


       De las antiguas costumbres cultuales, además de misas y rosario, ha perdurado el toque a muerto (doblar) de las campanas desde la tarde del día de Todos los Santos hasta la misa matinal del día de los difuntos. En las casas, se encendían las luces (mariposas) a los muertos en el momento que comenzaban a doblar las campanas y se mantenían entre nueve días y todo el mes de noviembre; las velas de sebo con funda roja sustituyeron a las mariposas durante varias décadas y hoy predominan las lamparillas a pilas, que son más seguras, aunque se mantiene el ritual. 
       Las flores son un elemento de introducción muy reciente, pues en los años setenta del pasado siglo aún eran muy escasas. Hasta esos años, el cementerio estuvo muy descuidado, había fosas abiertas en el suelo y la superficie no estaba allanada; abundaban los enterramientos en la tierra sin más señal que una cruz de hierro y una prominencia del tamaño del ataúd en los más recientes; la ausencia de flores se suplía con la profusión de lamparillas, velas y otros elementos luminosos junto a las tumbas. 
        Los preceptos del Concilio liquidaron una puesta en escena, que tenía lugar en la iglesia durante los nueve primeros días del mes; entre las puertas laterales de la iglesia se ponía un catafalco cubierto con un paño negro, flanqueado por dos hacheros de madera pintada de negro, que sustentaban 4-6 gruesos cirios cada uno; sobre el paño se ponía una calavera humana y dos tibias cruzadas.
       Los hábitos lúdicos conocidos se limitaron a reunirse por la noche con las amistades a comer castañas cocidas  y turrón de gato (palomitas de maíz con o sin miel). No consta ningún otro alimento asociado a esta festividad; circula por las redes sociales la opinión de que las gachas fueron típicas de este día, aunque no se conocen datos al respecto. Si fue costumbre hacerlas al finalizar la sementera (la siembra), lo que podría avalar la pervivencia de un propósito propiciatorio, pues este plato es de los más humildes del registro gastronómico local.

[Mi agradecimiento a Tere Bolaños, que me proporcionó las ramas de castaño con los erizos]


 

domingo, 6 de octubre de 2019

Nuestra Señora del Rosario. Primer domingo de octubre











En su fiesta, que tantos devotos
se esmeran y gustan sea sin igual,
alabadla cual rosa que nunca
los siglos futuros otra no verán.
Y con dulce afán
acudid presurosos al templo
y limpios de conciencia id a comulgar.

Esta copla y cuatro más apuntó Benito Ortiz hace ya más de un siglo para festejar a la Virgen del Rosario en el día de su fiesta principal, que generaciones de vecinos de Agudo celebramos desde 1575. Aunque las prácticas cultuales han experimentado numerosas modificaciones durante los casi 450 años transcurridos, la procesión solemne del primer domingo de octubre aparece ya en las constituciones de fundación.
Cabe suponer que desde el primer momento la cofradía contase con imagen dedicada a Nuestra Señora del Rosario con la que recorrer las calles principales del pueblo. Con fecha de septiembre de 1608 el libro cancelario menciona una imagen de la cofradía y un altar para la misma junto a la puerta de la sacristía aunque en ningún momento anterior se ha citado la adquisición de esta figura. El libro suele reflejar con detalle el estado de sus cuentas y la adquisición de una talla no debió ser un asunto menor por lo que pudiera haber ocurrido como en muchas otras parroquias: una Santa María sin más acabaría convertida en una flamante Nuestra Señora del Rosario.
Las fotografías que ilustran esta entrada han sido realizadas por Antonio Egea y constituyen el preludio de un trabajo más prolijo que se divulgará próximamente.


martes, 17 de julio de 2018

San Benito Abad. La recuperación de una fiesta olvidada

A propuesta del párroco, que no compartía la desidia del vecindario respecto a San Benito, Afammer-Agudo se ha involucrado en el restablecimiento de la fiesta del santo dentro de su proyecto de divulgación y conservación del patrimonio y la cultura locales.
San Benito Abad (480-547), fundador de la orden benedictina,  está considerado el iniciador del monacato occidental. La iconografía le representa con el libro de la Regla, que él mismo escribió para sus monjes, en una mano, el báculo abacial en la otra, el cuervo con un pan en el pico, una copa rota y la mitra, aunque no siempre se acompaña de todos los símbolos. Está considerado patrón de los archiveros, ingenieros, curtidores y agricultores, entre otros, y se le invoca contra las picaduras, veneno, tentaciones y fiebres.
Fue San Benito uno de los patronos de la Orden de Calatrava, pero este hecho no parece haber fomentado su culto por los territorios que aquélla disfrutó en la provincia de Ciudad Real ya que, hasta donde sabemos, únicamente es patrón de Agudo y la población que ostenta su nombre.
La memoria popular y unas pocas anotaciones en la documentación antigua nos han transmitido la idea de que las fiestas en honor al patrón de la parroquia y de la propia villa fueron muy celebradas, pero se ha conservado poca cosa sobre los actos y el modo en que se llevaban a cabo.

domingo, 1 de octubre de 2017

La Virgen del Rosario y los auroros

Acta de fundación de la hermandad de Nuestra Señora del Rosario, 1575

         La cofradía se estableció en 1575 y continúa vigente en nuestros días. Desde los primeros momentos mantuvo sus puertas abiertas a todos los fieles cristianos, sin aparentes distinciones de sexo o estado, siempre que se comprometieran a rezar una vez a la semana todo el Rosario de Nuestra Señora que es quince veces el paternóster y ciento cincuenta avemarías.

lunes, 26 de junio de 2017

El Corpus, la Octava y la hermandad Sacramental


         Tras un periodo del que se carece de información, la Hermandad Sacramental fue refundada el 28 de junio de 1609 y, desde entonces, ha mantenido su actividad hasta el momento presente, exceptuando una breve interrupción entre 1865 y 1880. Durante estos cuatro siglos de existencia, la institución ha sufrido numerosas modificaciones en consonancia con el devenir de los tiempos, la mentalidad de autoridades eclesiásticas y la evolución de la propia comunidad que la ha respaldado. En este tiempo ha conocido tres ordenanzas distintas y ha perdido buena parte de los elementos que la definían, pero hasta la fecha ha conseguido sobrevivir a todos los obstáculos con los que se ha encontrado.

Iglesia parroquial de San Benito. Puerta del lado del Evangelio.